Mapear necesidades y tiempos reales
Antes de prometer lo imposible, anota medicación, movilidad, comidas y momentos de ánimo. Observa una semana, sin juzgar, y detecta huecos para fisioterapia, paseo corto y tu bloque de trabajo. Usa alarmas amables y cestas con todo a mano para el aseo. Diseña relevos con quien pueda sumarse, aunque sea una hora. Planifica márgenes para imprevistos y honra el descanso propio. ¿Qué pequeño ajuste cambió la energía de la casa sin gastar un euro?